viernes, 29 de octubre de 2010

¡ALUMNOS LEVANTAOS! : YA NO HABRÁ TÍTULOS PARA ENVOLVER PESCADO


Docentes y Administrativos, que me acompañaron, aseverarán que cuando tuvimos la oportunidad de dirigir en el 2007, la  Oficina de Autoevaluación y Acreditación de la UNDAC, nos era imperioso conformar un Comité consultivo de aproximadamente 20 docentes de las diferentes facultades, involucrados con la concepción y ejecución de la Acreditación. Considerando que este proceso no era una acción improvisada o acciones inesperadas  e impropias, ni mucho menos enmascaramientos que demuestren una clara  “Auto estafa institucional” para esconder la basura bajo la alfombra y decir que, estamos  en los mejores espacios  de calidad. Nuestra acción lo habíamos dirigido con transparencia para visualizar con responsabilidad, todas las deficiencias  que detenían el avance de la universidad. Por estas consideraciones nos retiraron de la Dirección.

            Creo que a partir de esto,  el proceso de Autoevaluación  que lo concebíamos como el punto de partida al proyecto de cambio, como análisis e interpretación real del funcionamiento institucional, aclaración de logros y deficiencias que nos permita diagnosticar, mejorar, dar garantías de nuestras funciones y la efectiva toma de decisiones, se convirtió en un simple tapujo de intereses para consolidar la ilusa y macabra idea del rector de la UNDAC, de que somos la mejor universidad de  esta Región del Perú y por tanto dispuestos a internacionalizarnos.
            El gobierno de turno nacional, frente al análisis y ejecución  de la nueva reforma educativa que se venía implantando en nuestro país, promulga el D.L. 998 del 30 de marzo del 2008, como paso decisivo y fundamental para evitar que se siga proliferando instituciones que dicen formar profesionales, pero que en realidad, no lo hacen de manera eficiente y adecuada. Con este decreto, se suspende la autorización  de funcionamiento y de creación de facultades o escuelas de educación, HASTA QUE SE ACREDITE LA RESPECTIVA CALIDAD DE SU ENSEÑANZA,  la cual recaerá la responsabilidad de su fiscalización en el CONEAU.        ¿Qué hicieron nuestras autoridades? Inmediatamente reunieron a los docentes de la facultad  de Educación para reorientar acciones de autoevaluación, que según ellos, ya se había iniciado y que los resultados eran satisfactorios por la calidad observada de las funciones institucionales  y que el presupuesto para la autoevaluación y mejora estaba garantizado. ¡NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER!
            Con esta ilusa concepción, del cual  no compartíamos por nuestro escepticismo hacia la gestión de más de tres años sin resultado, se empezó a deteriorar la viabilidad del proceso de acreditación y la convicción de cambio que se debía inculcar al recurso humano. Se empezó  a priorizar presupuesto   para viajes internacionales intrascendentes, sin resultados a favor de la institución, creando premios nacionales e internacionales, dibujándonos como la mejor institución y abandonando el deterioro interno de la universidad.
            Frente a este desentendimiento y creyendo erradamente que, la acreditación  es un proceso metido en la mente de otros y no en la nuestra, en las decisiones y realidades externas y no en la voluntad de todos los involucrados, se empieza a derrochar nuestros recursos económicos escasos para retribuir a la entidad Colombiana por considerarnos la MEJOR EMPRESA EDUCATIVA  DEL CONTINENTE  y  se contrata a especialistas  colombianos para ejecutar Diplomados Internacionales a nivel de Post Grado, que nos dejaron sabores académicos amargos  por el abandono que nos hicieron  y el incumplimiento de objetivos. Pues, desvalijaron los fondos de la bendita Fundación y del Plan semilla, que muy graciosamente beneficiaron a las autoridades en sus periplos internacionales.
            La alocada carrera de improvisación y desconocimiento de la  gestión institucional, nos sometió a la estructura  de un CURRÍCULO POR COMPETENCIAS en la facultad de educación (Poco importó el resto de facultades) con la inocente, imprudente o ignorante  creencia de las autoridades de que, era indispensable y urgente la elaboración del nuevo currículo. Su no elaboración detendría nuestra ansiada acreditación, que ya estaba a un paso, según la autoridad. Nada más imprudente e impertinente para creer que, un currículo no aplicado y sin resultados, pueda ser evaluado para  acreditarnos, pues como sabemos (y particularmente aclaré), es necesario que exista como mínimo dos promociones para dar un juicio de valor al currículo. Pero aún así, se empezó a estructurar EL FRANKESTEIN CURRICULAR parchando concepciones, doctrinas y resultados externos  y ajenos a nuestra realidad, se cambiaron de nombres a las menciones, priorizando los “Apodos”, y bajo una vitrina de ausente  identificación con la realidad, en escasos días tuvimos un gran currículo por competencias. Que de paso, se puede decir, es un instrumento ornamental, suspiro de emotividad electoral  que duerme con paciencia ante el desinterés de ser evaluado y monitoreado en su indiferente ejecución.
            Hemos insistido y exigido  hasta el cansancio, la voluntad política de las autoridades para la programación de un presupuesto de mejora y autorregulación institucional, pero prefirieron el consumo económico en viajes internacionales, para que ahora, esta gestión que fenece, responda  con indiferencia a los docentes responsables de la escuela de Inicial que no hay dinero para su mejora.
            Hace cerca de dos meses, aún antes de la convocatoria a elecciones, estas autoridades ya no aparecen por sus despachos, la universidad se consume en un caos. Y en este caos, la institución recibe la impostergable demanda de una inmediata acreditación, porque EL ESTADO YA NO PERMITIRÁ  TOMAR SU NOMBRE PARA REFRENDAR TÍTULOS QUE NO SIRVEN NI PARA ENVOLVER PESCADO (Reflexión Saramaguina del Presidente de la República). Si una institución universitaria no se acredita, quedará en la simple Institución moderna de estudios por correspondencia, sin valor y sin capacidad para que nuestros jóvenes  asuman nuevos destinos, YA NO SE DARÁ TÍTULOS A NOMBRE DE LA NACIÓN SI NO NOS ACREDITAMOS. Pues, ahora lo ratifico: Esta acción indiferente e incapaz para lograr los mínimos indicadores de calidad por parte de nuestras autoridades que se van, se convierte  en una estafa pública,  los cuales merecen una censura como último adiós por su inoperancia.
Siempre lo dije:
            ¿DE DONDE ERES EGRESADO?
            ¿DE LA UNDAC?
             ¡Pero, esta institución  no está acreditada! : ¡TU TÍTULO NO TIENE VALOR, EL PUESTO NO ES TUYO!  
           
Pero, dejemos el pasado atrás, volvamos a equilibrarnos esperanzados por nuevos vientos, porque tengo la impresión que estamos decididos a ser capaces de autoreformarnos y someternos a la voluntad propia, al impulso egodistónico para acreditarnos O ¿No es así?

            Ya tenemos elegidos a nuestras autoridades para una nueva gestión. Se reiteró el pedido de un proyecto de vida institucional donde la prioridad sea la acreditación de nuestra universidad.  Pero cunde la incertidumbre, ¿Cuál será el modelo de gestión? ¿Qué estrategias se empleará para sumir las exigencias de la acreditación  y responder  a la preocupación de nuestros alumnos  frente a los títulos? ¿Seguiremos con el continuismo de la gestión anterior? ¿Cómo se garantizará el presupuesto para la acreditación? 

            Nos queda no solamente responder al CONEAU, a los docentes indiferentes de la UNDAC por retrasar nuestra obligación. Tenemos que responder a la sociedad,  a la juventud:

-          ¿QUIÉN GARANTIZA QUE SU CARRERA ESTÁ ASEGURADA?
-          ¿CUÁNTO TIEMPO RESTARÁ PARA ACREDITARNOS?
-          ¿CUÁNTO TIEMPO NOS DARÁ DE GRACIA EL ESTADO PARA ACREDITARNOS?
-          ¿ESPERAREMOS PACIENTEMENTE QUE NUESTROS ALUMNOS NO OBTENGAN EL TÍTULO A NOMBRE DE LA NACIÓN?
-          ¿SE EFECTUARÁ LA EVACUACIÓN DE NUESTROS ESTUDIANTES A OTRAS INSTITUCIONES ACREDITADAS?

Pues no nos queda otra cosa  que decir:

“ALUMNOS LEVANTAOS, ES HORA DE SU PROTAGONISMO, EXIJAN A SU INSTITUCIÓN QUE SE ACREDITE”
     
Aunque este proceso debe ser urgente, también sabemos que,  existe latente  en  la mente de todos, la convicción de que al desear  acreditar a la institución,  debemos acreditarnos todos y cada uno de nosotros, comprometidos con las nuevas tareas curriculares, con la investigación científica y formativa,  con la producción intelectual, con una gestión institucional  abierta, de espíritu social y meritocrático, donde desaparezcan acciones reñidas por la ética y la moral. El compromiso urgente de estructurar una comisión consultiva de acreditación integrada por docentes idóneos y calificados para orientar esta gran tarea de  acreditación. No cometamos el error  de pagar favores políticos al considerar como acción política este  proceso de acreditación e involucrar a individuos que esperan ser retribuidos por el mérito de sus  votos, como se hizo en la asistencia a los diplomados internacionales que programó la facultad de educación. Ahora sería imprudente  asumir el trabajo de acreditación  y la ejecución de presupuestos  por intermedio de aquellos que han vendido conciencias en esta victoria electoral.

                        No hay mejor acción estatal, que su involucramiento con la universidad pública. Basta de recortes presupuestales, basta de creaciones inapropiadas de universidades que deterioran la calidad, más rentas para la acreditación y más apertura para que la universidad pueda orientar sus ingresos de canon y regalías  a sus inmensas necesidades.


 “FUERON 5 AÑOS PERDIDOS DE LA GESTIÓN QUE YA SE VA, PARA AGENCIARNOS DE ESTRATEGIAS DE ACREDITACIÓN INSTITUCIONAL. FUERON CINCO AÑOS CON ILUSAS FANFARRIAS POR CONOCER OTROS MUNDOS Y OTRAS REALIDADES Y NO CONOCER LAS NUESTRAS.   SIN LA EJECUCIÓN DE UN PLAN ESTRATÉGICO REAL Y PARTICIPATIVO, SIN CONSIDERAR EL ESPÍRITU DE DESPRENDIMIENTO PARA ENTENDER QUE EL PROCESO DE ACREDITACIÓN,  NO ES  ENMASCARAR A LA CALIDAD. PUES, MUCHAS VECES LA VEJEZ DE NUESTROS LÍDERES YA RECLAMAN UN LECHO DE PACIENCIA Y TRANQUILIDAD. POR SALUD MENTAL DEBEMOS ESTAR OBLIGADOS A NO RECORDAR MALOS PASOS DEL PASADO INSTITUCIONAL”.

jueves, 30 de septiembre de 2010

MISTURA DE MEDIOCRIDAD UNIVERSITARIA

Los nuevos tiempos exigen una permanente autoevaluación de nuestras potencialidades personales cognitivas  y actitudinales. En mi caso, me falta mucho tiempo para aprender; cada día me inquieta la estrechez de mis conocimientos, la voluntad moderada  para actualizarlos y la casi imposibilidad de exigirme a imitar la velocidad con que avanzan. Pero, aunque tengamos que respirar la polvareda que levantan  los pasos apresurados del conocimiento, debemos ser perseverantes y prudentes  para no perder el camino que estos llevan.

La pérdida de este camino del conocimiento, ocasiona muchas veces el deterioro de la función primordial del hombre para consolidar sociedades involucradas con su avance y desarrollo. Países “Desarrollados”, son aquellos que avanzan a la par con el poder del conocimiento. El comportamiento creativo y responsable de sus profesionales, coadyuvan al avance científico y tecnológico para la cristalización de una sociedad abierta al futuro con plenitud, a medida que las potencialidades abran caminos  al desarrollo. La pérdida del camino del conocimiento y sus caminantes, generarán inteligencias mediocres, espacios inertes y sociedades sin brújula, involucionadas e incapaces de poder asistir al compromiso de un nuevo mundo. Esta pérdida queda sustentada en instituciones  que sobreviven en el simple hecho de “Transmitir conocimiento”, “En el dictado de clases” “En las gestiones ilusas e impertinentes del liderazgo” y en “El desconocimiento por lograr nuevos hombres y nuevas sociedades”. Instituciones universitarias que se enquistan en  la “Macabra y débil o mentirosa acreditación”, en  la difusa actividad investigativa y en el aniquilamiento de las esperanzas juveniles y sociales.

El castigo social mediante la sentencia de “Lapidación de la Educación” generada por la desmedida apertura de instituciones educativas (Institutos y Universidades), deterioran la calidad del profesional en educación, llegando a demostrar al mundo, el débil interés del estado y la incapacidad de nuestros profesionales, frente a los resultados catastróficos en eventos medibles de calidad. Porque es en la universidad donde se enquista la torpeza del aprendizaje; porque es en la universidad, donde la mediocridad se expande por la falta de involucramiento de su recurso humano;  porque es en la universidad, donde nos negamos a ser protagonistas de la delicada misión de transformar la mente de la juventud para optimizar su aprendizaje. Si las barbaridades que hacemos como docentes en las aulas, conllevase a la analogía  de conseguir la muerte  del estudiante, entonces tendríamos  que responder ante estos crímenes de lesa humanidad.

Y no es por exagerar, actualmente, todos los días los pobladores de los diferentes lugares del país, exigen justicia y sanción  para los ineptos e irresponsables por la pérdida de seres humanos, por las torpezas médicas que demuestran mediocridad profesional. Pues se les tilda de “Negligencia médica”, es decir, acción propia de una persona poco descuidada (Según diccionario), sin saber que se trata de personas ignorantes, imprudentes, indiferentes a su compromiso hipocrático, que no solamente merece sanción a la persona, sino también a la institución que lo ha formado, pues, se tiene que negar al recinto universitario que no tiene la debida acreditación de sus funciones académicas e investigativas para formar. Pero el Estado responde, como solución, la creación de un  seguro obligatorio “por accidentes médicos”, como si con las multas se  detendrá la ignorancia. Porque no es posible matar a niños o adultos por desconocimiento profesional, cortar una pierna  sana por la deteriorada, diagnosticar una enfermedad por otra, brindar un medicamento no apropiado o deshumanizarse por la abrumadora tecnología  que apremia en estos tiempos, ¡Es inconcebible!

No es posible aceptar la libertad cómoda de administradores, economistas o contadores  que no acceden ni siquiera a una opinión social  sobre los estados desastrosos de la economía ni de la administración empresarial. Pero, allí estamos, administrando las gestiones institucionales, adoptando y no adaptando medidas correctivas, aceptando corruptelas financieras y agudizando la situación institucional  ante los  recursos escasos. Ni qué decir del sometimiento a la incapacidad y a la corriente  de corrupción de abogados, jueces y fiscales, que por una mísera moneda  cierran los ojos de la justicia, deteriorando el estado de derecho que el pueblo exige. ¿Es que la Universidad nos formó para ello? ¿Hemos engendrado una Universidad o una sociedad corrupta por naturaleza? Porque alguien dijo, “El hombre nace bueno por naturaleza, pero la sociedad lo corrompe”. Entonces, negamos que  Universidad signifique universalidad y excelencia.

La mediocridad está destruyendo nuestra sociedad, las universidades han perdido el rumbo para poder inculcar el poder académico, investigativo y ético,  y los ha reemplazado por el poder de vivir a costa  de la universidad, por los intereses mezquinos de la orfandad intelectual de nuestros profesionales  formadores    (o deformadores) de futuras juventudes.

Ninguna Universidad Pública puede afirmar entonces,  que su acceso o vivencia en su recinto huele a acreditación. Existe mucha excrecencia académica (En el sentido de prominencia anormal, según  diccionario), excoriaciones intelectuales que por más que se intente la exclusión del recinto universitario, la estabilidad morbosa laboral nos detiene y la pesadez antagónica  ante el conocimiento, se va enquistando con expansión y contagio.

Muchos de nosotros vivimos en estas torpezas,  ignorancias y mediocridades, pero seguimos considerándonos  la esencia de la intelectualidad, “los catedráticos” del  nuevo siglo, como sucede en casi  todas las universidades del país. Pero no crean que nuestra Universidad Decana de América esté excluida de estos menesteres. Actualmente, se ve envuelta en incorregibles actitudes de mediocridad política y académica. El Dr. Manuel Burga,  ex Rector de la UNMSM, en la publicación de un artículo, nos comenta que: “El Dr. Pedro Wong, Decano  de la facultad de San Fernando, en una ceremonia del centro de Estudiantes, al tratar de justificar el sacrificio de perros en sus experimentos, afirmó, con la seriedad académica del caso, que esto ha ocurrido siempre en la historia: Entonces sentenció, así como “…Los dinosaurios se comían  a los seres humanos ¡Y nadie decía nada!” Una gigantesca torpeza académica y cultural, que conlleva a reflexionar y admirarse por la débil y deteriorada cultura que muchos de nosotros evocamos, dejando en la universidad un aroma de chingana. El hombre tuvo su aparición mucho tiempo después de los dinosaurios aún cuando ya eran fósiles. Termina el Dr. Burga comentando que: “Por un error de esta magnitud, además, en una  buena universidad latinoamericana, una autoridad perdería su cargo y hasta su condición de docente, pero  actualmente, estas torpezas académicas no son raras en San Marcos” ¿Estas torpezas, serán raras en la UNDAC? Claro que no ¿Y si nos botasen por ello? La UNDAC   se quedaría despoblada y sin autoridades, pues sería lo mejor para la sociedad pasqueña.

Será muy difícil  querer voltear esta pesada página, donde no encontramos  espacio para modificar, enmendar o prevenir errores. Pues es de urgencia el fortalecimiento del Currículo. Convertirnos en auténticos movilizadores y seguidores  del aprendizaje  de nuestros alumnos para aventurarnos efectivamente a retomar (Lo vuelvo a exigir) un auténtico “Programa de Estudios Generales”  como preámbulo a la profesionalización de nuestros estudiantes. El Dr. Burga afirma, que  son pocas  las universidades que conservan estos estudios generales como un salvoconducto para seguir la carrera profesional, mientras que otras los han desaparecido. 

Pues, si somos conscientes de que es necesario fortalecer el aprendizaje del alumno, empecemos a formular en alguna facultad estas modalidades de estudios que han sido perdidas, por el solo hecho de estar a la par con el avance vertiginoso del conocimiento, y por imprudencia, improvisaciones, sin análisis y reflexión, borramos y saltamos al profesionalismo para no perder tiempo; sin embargo perdemos calidad. De allí las torpezas culturales,    las ego-adicciones grotescas, los exabruptos capacidades y desempeños de nuestros profesionales en los exigentes escenarios laborales.

Estos amplios debate de reformulación académica, exigen autoridades comprometidas con el cambio. Pero creo que, aun no estamos preparados. La UNDAC se  debate más bien, en un abusivo compadrazgo para unificar una trilogía de benditos  gobernadores institucionales, como barcos sin timón y sin brújula, para estafar a la comunidad universitaria y al pueblo de Pasco, por no tener la decencia y la obligación ética de presentar un proyecto de vida institucional  para salir de la crisis que nos agobia. Nos vemos envueltos en una incertidumbre con  coloquios escondidos  frente al destino institucional.  El silencio de la estupidez, cómplice de la impunidad que deshonra a la institución, se escucha, se siente, se saborea también, porque  el silencio es un salvoconducto para participar en la distribución de la torta institucional. Porque estos actos llenos de controversia y silencio vergonzoso para elegir autoridades, distinguen la comunidad universitaria  en aquellos que están por el bienestar institucional,   de aquellos  que están con la corruptela  y la barbarie  que saborean. Esto ya fue demostrado desde el año 2004, cuando embistieron la institucionalidad y la gobernabilidad Carrionina. Ahora es la oportunidad para ellos, convertida en oportunismo, para poder desdeñar acciones reñidas por la ética y la moral  enquistadas en la justicia negra que las oculta.

Qué débil es nuestro cuadro en liderazgo para gobernar nuestra institución. Nos encontramos  con la escasez de líderes capaces de asumir con firmeza ética nuevas direccionalidades de desarrollo en base a los mínimos estándares de calidad. Y es que, seguramente,  algunos candidatos menesterosos al gobierno de la UNDAC, creyentes que sus fechorías no son visibles o que sus gestiones son del alto beneficio institucional, DESEAN REPETIR EL PLATO,  con el aval de sus clanes, seguidores, cómplices de la corruptela que dirigen la campaña  para enmascarar  de una vez por todas, la cleptomanía de su vivencia institucional.

DE ESTA MANERA EL 05 DE OCTUBRE RECIBIMOS UNA VEZ MÁS EL ANIVERSARIO DE LA INMOLACIÓN DE “DANIEL ALCIDES CARRIÓN”, luz,  sendero y ejemplo para una institución indiferente a la CALIDAD DE SUS FUNCIONES  y soberbia por su facilismo y oportunismo de PODER.

¡QUE DIOS NOS ENCUENTRE CONFESADOS!
SIN EMBARGO NO PUEDO NEGAR  DEDICARLES “UN FELIZ ANIVERSARIO”A TODOS MIS COLEGAS

VICIOS, PREJUICIOS Y PERJUICIOS

 DOCENTE: ¡Buenos días Doctor!  ¿A qué se debe el llamado a mi persona a su despacho?
DIRECTOR: ¡Pues es de  urgencia tu firma para autorizar el descuento económico del presupuesto considerado en el proyecto de investigación que lideras!
DOCENTE: ¿Y cuál es el motivo?
DIRECTOR: ¡Pues, tuve que asistir a un evento académico cuya inscripción me costó en dólares. Lamento no haber sido autorizado  los viáticos necesarios!
DOCENTE: ¡Es prudente esta decisión?
DIRECTOR: ¡Sí, mi capacitación les favorece, para que tengan un Director actualizado!

            Esto no es sacado de “CARLINCATURAS”. Esto es realidad. Particularmente, me abruma estas actitudes impertinentes en el ejercicio funcional de la investigación. No hay razón para seguir incursionando e involucrando a mediocres, por el simple hecho y execrable linaje  del poder político para aceptar exabruptos en una gestión sin horizonte al servicio de la sociedad.

            Personas que administran la función primordial de la universidad, como es la investigación, evidencian desconocimiento y falta de reserva ética  para lograr propósitos evidentes  en una institución  envuelta en “Crisis de hombres”. Pero a veces, las normas nos hacen caer en VICIOS, PREJUICIOS Y PERJUICIOS, que deterioran la vida  institucional. Exigir un Doctorado  para administrar  el Instituto Central de Investigación de la UNDAC, sería prudente si nos percatáramos  de la función primordial, las competencias y desempeños que debe predominar en ese “Doctor”. Pero, la actitud extravagante, sorprendente y graciosa de muchos que ostentan cargos directivos, pintan de cuerpo entero a “BIZARROS” que miran a la institución como escenario motivador de osadías e interpretando a la investigación  bajo una leve noción  de un tema bizantino y demasiado sutil para una institución como la nuestra. Pues desde aquí, utilizando mis derechos, exijo al SIDUNDAC, para que investigue estos actos reñidos por la ética y moral que desmotiva la función primordial de la universidad.

            Estas acciones llevan a la institución a VICIOS o imperfecciones que alteran la calidad de sus funciones, a la defectuosa actitud del profesional encargado de alguna dependencia universitaria, al hábito censurable de sus acciones , a la falsedad, a la mitomanía y cleptomanía enquistada en nuestra institución, que no permite corregir caminos censurados. A estos engaños que ponen a NUESTRAS AUTORIDADES CON GRADO HONORIS CAUSA , a la altura  de grandes personalidades mundiales reconocidas por universidades de nuestro país como la UNMSM, la USIL, que han reconocido el día de ayer con el grado de Honoris causa a MUHAMMAD YUNUS, (Premio Nobel de la Paz 2006) padre del sistema de los microcréditos, creador del Banco de los pobres, o como  la reconocida figura literaria Vargas Llosa, o el presidente Uribe de la República de Colombia por su gran labor social en el mundo, etc. ¡A esa altura están nuestras autoridades Doctores Honoris causa!

            Los PREJUICIOS o juicios previos, superficiales, intencionados, sometidos a intereses políticos, generando falsas simpatías o antipatías de los que  abusan  de la bondad institucional para servirse de ella. Para aquellos acostumbrados de practicar el análisis crítico y autocrítico, se los consideran  enemigos, insurrectos y pendencieros para con la institución, que no dejan proliferar las ineptitudes  ni el libertinaje de la ignorancia visceral   de las autoridades, ¡Ellos no deben existir en la Universidad! Porque el juicio de valor que se obtiene al observar una gestión egosintónica, de proyección internacionalizada y de despilfarro económico, perjudica a lo que las autoridades creen de modernidad y globalización.

            El PERJUICIO o daño material y  moral producido por estas acciones, profundiza  más nuestra crisis, generando una acción modal de que “LO QUE SE HA HECHO, NO IMPIDE LO QUE SE HACE NI LO QUE SE HARÁ” porque nadie se atreve  a sindicar, denunciar y sancionar lo que se hizo; más por el contrario, los perjudicados cierran los ojos, practican el silencio y se atreven a escogen líderes  a los inmorales y corruptos. Porque las corruptelas que practicaron, nadie las considera  como tales, ni el poder judicial que las esconde en su oscuro y mal oliente  fuste de su indiferencia. Por tanto,  nadie impedirá  que se siga haciendo maldades públicas, seguiremos corrompiendo bajo una tribuna  atrincherada de corruptos y corrompidos que se escudan  en el perjurio que se blasfema ante la comunidad universitaria y pueblo de Pasco. Perjuicios de autoridades  que llegan a profundizar necesidades académicas, bajo efectos emotivos que sobrepasan la razón. Se dispersan por el mundo firmando convenios intrascendentes de supuestos auspicios cooperativos, que no dan resultados ni llenan expectativas institucionales  y que para apagar protestas, comprometen participaciones  docentes en cursos  internacionales, mediante selecciones  nada transparentes  con perjuicio económico para la institución. Ahora el dinero se agotó. No hay para mejoras ni autorregulaciones al final de la autoevaluación  institucional. La esperanza de cambio y acreditación se desmorona en la boca del Rector, al negar agriamente a grupos de trabajo de escuelas profesionales  que han avanzado responsablemente  en su auto-evaluación ¡POCO LE IMPORTA PORQUE YA SE VA!  Y se fueron también  los pocos recursos  en la ¡Fundación!  que fundió a la universidad en la inoperancia e incapacidad para invertir Canon y regalías. Se esfumó la acción curricular en el flatulento y gracioso desconocimiento  de irresponsables Directores,  al comprender el Currículo como una construcción  intocable, sin la necesidad de una seria evaluación de su ejecución y destruyendo así, el principio de PERFECTIBILIDAD  en su proceso.

¡LA LINEA CORRECTIVA ESTÁ EN NUESTRAS MANOS, EMPECEMOS YA!