jueves, 30 de septiembre de 2010

MISTURA DE MEDIOCRIDAD UNIVERSITARIA

Los nuevos tiempos exigen una permanente autoevaluación de nuestras potencialidades personales cognitivas  y actitudinales. En mi caso, me falta mucho tiempo para aprender; cada día me inquieta la estrechez de mis conocimientos, la voluntad moderada  para actualizarlos y la casi imposibilidad de exigirme a imitar la velocidad con que avanzan. Pero, aunque tengamos que respirar la polvareda que levantan  los pasos apresurados del conocimiento, debemos ser perseverantes y prudentes  para no perder el camino que estos llevan.

La pérdida de este camino del conocimiento, ocasiona muchas veces el deterioro de la función primordial del hombre para consolidar sociedades involucradas con su avance y desarrollo. Países “Desarrollados”, son aquellos que avanzan a la par con el poder del conocimiento. El comportamiento creativo y responsable de sus profesionales, coadyuvan al avance científico y tecnológico para la cristalización de una sociedad abierta al futuro con plenitud, a medida que las potencialidades abran caminos  al desarrollo. La pérdida del camino del conocimiento y sus caminantes, generarán inteligencias mediocres, espacios inertes y sociedades sin brújula, involucionadas e incapaces de poder asistir al compromiso de un nuevo mundo. Esta pérdida queda sustentada en instituciones  que sobreviven en el simple hecho de “Transmitir conocimiento”, “En el dictado de clases” “En las gestiones ilusas e impertinentes del liderazgo” y en “El desconocimiento por lograr nuevos hombres y nuevas sociedades”. Instituciones universitarias que se enquistan en  la “Macabra y débil o mentirosa acreditación”, en  la difusa actividad investigativa y en el aniquilamiento de las esperanzas juveniles y sociales.

El castigo social mediante la sentencia de “Lapidación de la Educación” generada por la desmedida apertura de instituciones educativas (Institutos y Universidades), deterioran la calidad del profesional en educación, llegando a demostrar al mundo, el débil interés del estado y la incapacidad de nuestros profesionales, frente a los resultados catastróficos en eventos medibles de calidad. Porque es en la universidad donde se enquista la torpeza del aprendizaje; porque es en la universidad, donde la mediocridad se expande por la falta de involucramiento de su recurso humano;  porque es en la universidad, donde nos negamos a ser protagonistas de la delicada misión de transformar la mente de la juventud para optimizar su aprendizaje. Si las barbaridades que hacemos como docentes en las aulas, conllevase a la analogía  de conseguir la muerte  del estudiante, entonces tendríamos  que responder ante estos crímenes de lesa humanidad.

Y no es por exagerar, actualmente, todos los días los pobladores de los diferentes lugares del país, exigen justicia y sanción  para los ineptos e irresponsables por la pérdida de seres humanos, por las torpezas médicas que demuestran mediocridad profesional. Pues se les tilda de “Negligencia médica”, es decir, acción propia de una persona poco descuidada (Según diccionario), sin saber que se trata de personas ignorantes, imprudentes, indiferentes a su compromiso hipocrático, que no solamente merece sanción a la persona, sino también a la institución que lo ha formado, pues, se tiene que negar al recinto universitario que no tiene la debida acreditación de sus funciones académicas e investigativas para formar. Pero el Estado responde, como solución, la creación de un  seguro obligatorio “por accidentes médicos”, como si con las multas se  detendrá la ignorancia. Porque no es posible matar a niños o adultos por desconocimiento profesional, cortar una pierna  sana por la deteriorada, diagnosticar una enfermedad por otra, brindar un medicamento no apropiado o deshumanizarse por la abrumadora tecnología  que apremia en estos tiempos, ¡Es inconcebible!

No es posible aceptar la libertad cómoda de administradores, economistas o contadores  que no acceden ni siquiera a una opinión social  sobre los estados desastrosos de la economía ni de la administración empresarial. Pero, allí estamos, administrando las gestiones institucionales, adoptando y no adaptando medidas correctivas, aceptando corruptelas financieras y agudizando la situación institucional  ante los  recursos escasos. Ni qué decir del sometimiento a la incapacidad y a la corriente  de corrupción de abogados, jueces y fiscales, que por una mísera moneda  cierran los ojos de la justicia, deteriorando el estado de derecho que el pueblo exige. ¿Es que la Universidad nos formó para ello? ¿Hemos engendrado una Universidad o una sociedad corrupta por naturaleza? Porque alguien dijo, “El hombre nace bueno por naturaleza, pero la sociedad lo corrompe”. Entonces, negamos que  Universidad signifique universalidad y excelencia.

La mediocridad está destruyendo nuestra sociedad, las universidades han perdido el rumbo para poder inculcar el poder académico, investigativo y ético,  y los ha reemplazado por el poder de vivir a costa  de la universidad, por los intereses mezquinos de la orfandad intelectual de nuestros profesionales  formadores    (o deformadores) de futuras juventudes.

Ninguna Universidad Pública puede afirmar entonces,  que su acceso o vivencia en su recinto huele a acreditación. Existe mucha excrecencia académica (En el sentido de prominencia anormal, según  diccionario), excoriaciones intelectuales que por más que se intente la exclusión del recinto universitario, la estabilidad morbosa laboral nos detiene y la pesadez antagónica  ante el conocimiento, se va enquistando con expansión y contagio.

Muchos de nosotros vivimos en estas torpezas,  ignorancias y mediocridades, pero seguimos considerándonos  la esencia de la intelectualidad, “los catedráticos” del  nuevo siglo, como sucede en casi  todas las universidades del país. Pero no crean que nuestra Universidad Decana de América esté excluida de estos menesteres. Actualmente, se ve envuelta en incorregibles actitudes de mediocridad política y académica. El Dr. Manuel Burga,  ex Rector de la UNMSM, en la publicación de un artículo, nos comenta que: “El Dr. Pedro Wong, Decano  de la facultad de San Fernando, en una ceremonia del centro de Estudiantes, al tratar de justificar el sacrificio de perros en sus experimentos, afirmó, con la seriedad académica del caso, que esto ha ocurrido siempre en la historia: Entonces sentenció, así como “…Los dinosaurios se comían  a los seres humanos ¡Y nadie decía nada!” Una gigantesca torpeza académica y cultural, que conlleva a reflexionar y admirarse por la débil y deteriorada cultura que muchos de nosotros evocamos, dejando en la universidad un aroma de chingana. El hombre tuvo su aparición mucho tiempo después de los dinosaurios aún cuando ya eran fósiles. Termina el Dr. Burga comentando que: “Por un error de esta magnitud, además, en una  buena universidad latinoamericana, una autoridad perdería su cargo y hasta su condición de docente, pero  actualmente, estas torpezas académicas no son raras en San Marcos” ¿Estas torpezas, serán raras en la UNDAC? Claro que no ¿Y si nos botasen por ello? La UNDAC   se quedaría despoblada y sin autoridades, pues sería lo mejor para la sociedad pasqueña.

Será muy difícil  querer voltear esta pesada página, donde no encontramos  espacio para modificar, enmendar o prevenir errores. Pues es de urgencia el fortalecimiento del Currículo. Convertirnos en auténticos movilizadores y seguidores  del aprendizaje  de nuestros alumnos para aventurarnos efectivamente a retomar (Lo vuelvo a exigir) un auténtico “Programa de Estudios Generales”  como preámbulo a la profesionalización de nuestros estudiantes. El Dr. Burga afirma, que  son pocas  las universidades que conservan estos estudios generales como un salvoconducto para seguir la carrera profesional, mientras que otras los han desaparecido. 

Pues, si somos conscientes de que es necesario fortalecer el aprendizaje del alumno, empecemos a formular en alguna facultad estas modalidades de estudios que han sido perdidas, por el solo hecho de estar a la par con el avance vertiginoso del conocimiento, y por imprudencia, improvisaciones, sin análisis y reflexión, borramos y saltamos al profesionalismo para no perder tiempo; sin embargo perdemos calidad. De allí las torpezas culturales,    las ego-adicciones grotescas, los exabruptos capacidades y desempeños de nuestros profesionales en los exigentes escenarios laborales.

Estos amplios debate de reformulación académica, exigen autoridades comprometidas con el cambio. Pero creo que, aun no estamos preparados. La UNDAC se  debate más bien, en un abusivo compadrazgo para unificar una trilogía de benditos  gobernadores institucionales, como barcos sin timón y sin brújula, para estafar a la comunidad universitaria y al pueblo de Pasco, por no tener la decencia y la obligación ética de presentar un proyecto de vida institucional  para salir de la crisis que nos agobia. Nos vemos envueltos en una incertidumbre con  coloquios escondidos  frente al destino institucional.  El silencio de la estupidez, cómplice de la impunidad que deshonra a la institución, se escucha, se siente, se saborea también, porque  el silencio es un salvoconducto para participar en la distribución de la torta institucional. Porque estos actos llenos de controversia y silencio vergonzoso para elegir autoridades, distinguen la comunidad universitaria  en aquellos que están por el bienestar institucional,   de aquellos  que están con la corruptela  y la barbarie  que saborean. Esto ya fue demostrado desde el año 2004, cuando embistieron la institucionalidad y la gobernabilidad Carrionina. Ahora es la oportunidad para ellos, convertida en oportunismo, para poder desdeñar acciones reñidas por la ética y la moral  enquistadas en la justicia negra que las oculta.

Qué débil es nuestro cuadro en liderazgo para gobernar nuestra institución. Nos encontramos  con la escasez de líderes capaces de asumir con firmeza ética nuevas direccionalidades de desarrollo en base a los mínimos estándares de calidad. Y es que, seguramente,  algunos candidatos menesterosos al gobierno de la UNDAC, creyentes que sus fechorías no son visibles o que sus gestiones son del alto beneficio institucional, DESEAN REPETIR EL PLATO,  con el aval de sus clanes, seguidores, cómplices de la corruptela que dirigen la campaña  para enmascarar  de una vez por todas, la cleptomanía de su vivencia institucional.

DE ESTA MANERA EL 05 DE OCTUBRE RECIBIMOS UNA VEZ MÁS EL ANIVERSARIO DE LA INMOLACIÓN DE “DANIEL ALCIDES CARRIÓN”, luz,  sendero y ejemplo para una institución indiferente a la CALIDAD DE SUS FUNCIONES  y soberbia por su facilismo y oportunismo de PODER.

¡QUE DIOS NOS ENCUENTRE CONFESADOS!
SIN EMBARGO NO PUEDO NEGAR  DEDICARLES “UN FELIZ ANIVERSARIO”A TODOS MIS COLEGAS

VICIOS, PREJUICIOS Y PERJUICIOS

 DOCENTE: ¡Buenos días Doctor!  ¿A qué se debe el llamado a mi persona a su despacho?
DIRECTOR: ¡Pues es de  urgencia tu firma para autorizar el descuento económico del presupuesto considerado en el proyecto de investigación que lideras!
DOCENTE: ¿Y cuál es el motivo?
DIRECTOR: ¡Pues, tuve que asistir a un evento académico cuya inscripción me costó en dólares. Lamento no haber sido autorizado  los viáticos necesarios!
DOCENTE: ¡Es prudente esta decisión?
DIRECTOR: ¡Sí, mi capacitación les favorece, para que tengan un Director actualizado!

            Esto no es sacado de “CARLINCATURAS”. Esto es realidad. Particularmente, me abruma estas actitudes impertinentes en el ejercicio funcional de la investigación. No hay razón para seguir incursionando e involucrando a mediocres, por el simple hecho y execrable linaje  del poder político para aceptar exabruptos en una gestión sin horizonte al servicio de la sociedad.

            Personas que administran la función primordial de la universidad, como es la investigación, evidencian desconocimiento y falta de reserva ética  para lograr propósitos evidentes  en una institución  envuelta en “Crisis de hombres”. Pero a veces, las normas nos hacen caer en VICIOS, PREJUICIOS Y PERJUICIOS, que deterioran la vida  institucional. Exigir un Doctorado  para administrar  el Instituto Central de Investigación de la UNDAC, sería prudente si nos percatáramos  de la función primordial, las competencias y desempeños que debe predominar en ese “Doctor”. Pero, la actitud extravagante, sorprendente y graciosa de muchos que ostentan cargos directivos, pintan de cuerpo entero a “BIZARROS” que miran a la institución como escenario motivador de osadías e interpretando a la investigación  bajo una leve noción  de un tema bizantino y demasiado sutil para una institución como la nuestra. Pues desde aquí, utilizando mis derechos, exijo al SIDUNDAC, para que investigue estos actos reñidos por la ética y moral que desmotiva la función primordial de la universidad.

            Estas acciones llevan a la institución a VICIOS o imperfecciones que alteran la calidad de sus funciones, a la defectuosa actitud del profesional encargado de alguna dependencia universitaria, al hábito censurable de sus acciones , a la falsedad, a la mitomanía y cleptomanía enquistada en nuestra institución, que no permite corregir caminos censurados. A estos engaños que ponen a NUESTRAS AUTORIDADES CON GRADO HONORIS CAUSA , a la altura  de grandes personalidades mundiales reconocidas por universidades de nuestro país como la UNMSM, la USIL, que han reconocido el día de ayer con el grado de Honoris causa a MUHAMMAD YUNUS, (Premio Nobel de la Paz 2006) padre del sistema de los microcréditos, creador del Banco de los pobres, o como  la reconocida figura literaria Vargas Llosa, o el presidente Uribe de la República de Colombia por su gran labor social en el mundo, etc. ¡A esa altura están nuestras autoridades Doctores Honoris causa!

            Los PREJUICIOS o juicios previos, superficiales, intencionados, sometidos a intereses políticos, generando falsas simpatías o antipatías de los que  abusan  de la bondad institucional para servirse de ella. Para aquellos acostumbrados de practicar el análisis crítico y autocrítico, se los consideran  enemigos, insurrectos y pendencieros para con la institución, que no dejan proliferar las ineptitudes  ni el libertinaje de la ignorancia visceral   de las autoridades, ¡Ellos no deben existir en la Universidad! Porque el juicio de valor que se obtiene al observar una gestión egosintónica, de proyección internacionalizada y de despilfarro económico, perjudica a lo que las autoridades creen de modernidad y globalización.

            El PERJUICIO o daño material y  moral producido por estas acciones, profundiza  más nuestra crisis, generando una acción modal de que “LO QUE SE HA HECHO, NO IMPIDE LO QUE SE HACE NI LO QUE SE HARÁ” porque nadie se atreve  a sindicar, denunciar y sancionar lo que se hizo; más por el contrario, los perjudicados cierran los ojos, practican el silencio y se atreven a escogen líderes  a los inmorales y corruptos. Porque las corruptelas que practicaron, nadie las considera  como tales, ni el poder judicial que las esconde en su oscuro y mal oliente  fuste de su indiferencia. Por tanto,  nadie impedirá  que se siga haciendo maldades públicas, seguiremos corrompiendo bajo una tribuna  atrincherada de corruptos y corrompidos que se escudan  en el perjurio que se blasfema ante la comunidad universitaria y pueblo de Pasco. Perjuicios de autoridades  que llegan a profundizar necesidades académicas, bajo efectos emotivos que sobrepasan la razón. Se dispersan por el mundo firmando convenios intrascendentes de supuestos auspicios cooperativos, que no dan resultados ni llenan expectativas institucionales  y que para apagar protestas, comprometen participaciones  docentes en cursos  internacionales, mediante selecciones  nada transparentes  con perjuicio económico para la institución. Ahora el dinero se agotó. No hay para mejoras ni autorregulaciones al final de la autoevaluación  institucional. La esperanza de cambio y acreditación se desmorona en la boca del Rector, al negar agriamente a grupos de trabajo de escuelas profesionales  que han avanzado responsablemente  en su auto-evaluación ¡POCO LE IMPORTA PORQUE YA SE VA!  Y se fueron también  los pocos recursos  en la ¡Fundación!  que fundió a la universidad en la inoperancia e incapacidad para invertir Canon y regalías. Se esfumó la acción curricular en el flatulento y gracioso desconocimiento  de irresponsables Directores,  al comprender el Currículo como una construcción  intocable, sin la necesidad de una seria evaluación de su ejecución y destruyendo así, el principio de PERFECTIBILIDAD  en su proceso.

¡LA LINEA CORRECTIVA ESTÁ EN NUESTRAS MANOS, EMPECEMOS YA!