
Los nuevos tiempos exigen una permanente autoevaluación de nuestras potencialidades personales cognitivas y actitudinales. En mi caso, me falta mucho tiempo para aprender; cada día me inquieta la estrechez de mis conocimientos, la voluntad moderada para actualizarlos y la casi imposibilidad de exigirme a imitar la velocidad con que avanzan. Pero, aunque tengamos que respirar la polvareda que levantan los pasos apresurados del conocimiento, debemos ser perseverantes y prudentes para no perder el camino que estos llevan.
La pérdida de este camino del conocimiento, ocasiona muchas veces el deterioro de la función primordial del hombre para consolidar sociedades involucradas con su avance y desarrollo. Países “Desarrollados”, son aquellos que avanzan a la par con el poder del conocimiento. El comportamiento creativo y responsable de sus profesionales, coadyuvan al avance científico y tecnológico para la cristalización de una sociedad abierta al futuro con plenitud, a medida que las potencialidades abran caminos al desarrollo. La pérdida del camino del conocimiento y sus caminantes, generarán inteligencias mediocres, espacios inertes y sociedades sin brújula, involucionadas e incapaces de poder asistir al compromiso de un nuevo mundo. Esta pérdida queda sustentada en instituciones que sobreviven en el simple hecho de “Transmitir conocimiento”, “En el dictado de clases” “En las gestiones ilusas e impertinentes del liderazgo” y en “El desconocimiento por lograr nuevos hombres y nuevas sociedades”. Instituciones universitarias que se enquistan en la “Macabra y débil o mentirosa acreditación”, en la difusa actividad investigativa y en el aniquilamiento de las esperanzas juveniles y sociales.
El castigo social mediante la sentencia de “Lapidación de la Educación” generada por la desmedida apertura de instituciones educativas (Institutos y Universidades), deterioran la calidad del profesional en educación, llegando a demostrar al mundo, el débil interés del estado y la incapacidad de nuestros profesionales, frente a los resultados catastróficos en eventos medibles de calidad. Porque es en la universidad donde se enquista la torpeza del aprendizaje; porque es en la universidad, donde la mediocridad se expande por la falta de involucramiento de su recurso humano; porque es en la universidad, donde nos negamos a ser protagonistas de la delicada misión de transformar la mente de la juventud para optimizar su aprendizaje. Si las barbaridades que hacemos como docentes en las aulas, conllevase a la analogía de conseguir la muerte del estudiante, entonces tendríamos que responder ante estos crímenes de lesa humanidad.
Y no es por exagerar, actualmente, todos los días los pobladores de los diferentes lugares del país, exigen justicia y sanción para los ineptos e irresponsables por la pérdida de seres humanos, por las torpezas médicas que demuestran mediocridad profesional. Pues se les tilda de “Negligencia médica”, es decir, acción propia de una persona poco descuidada (Según diccionario), sin saber que se trata de personas ignorantes, imprudentes, indiferentes a su compromiso hipocrático, que no solamente merece sanción a la persona, sino también a la institución que lo ha formado, pues, se tiene que negar al recinto universitario que no tiene la debida acreditación de sus funciones académicas e investigativas para formar. Pero el Estado responde, como solución, la creación de un seguro obligatorio “por accidentes médicos”, como si con las multas se detendrá la ignorancia. Porque no es posible matar a niños o adultos por desconocimiento profesional, cortar una pierna sana por la deteriorada, diagnosticar una enfermedad por otra, brindar un medicamento no apropiado o deshumanizarse por la abrumadora tecnología que apremia en estos tiempos, ¡Es inconcebible!
No es posible aceptar la libertad cómoda de administradores, economistas o contadores que no acceden ni siquiera a una opinión social sobre los estados desastrosos de la economía ni de la administración empresarial. Pero, allí estamos, administrando las gestiones institucionales, adoptando y no adaptando medidas correctivas, aceptando corruptelas financieras y agudizando la situación institucional ante los recursos escasos. Ni qué decir del sometimiento a la incapacidad y a la corriente de corrupción de abogados, jueces y fiscales, que por una mísera moneda cierran los ojos de la justicia, deteriorando el estado de derecho que el pueblo exige. ¿Es que la Universidad nos formó para ello? ¿Hemos engendrado una Universidad o una sociedad corrupta por naturaleza? Porque alguien dijo, “El hombre nace bueno por naturaleza, pero la sociedad lo corrompe”. Entonces, negamos que Universidad signifique universalidad y excelencia.
La mediocridad está destruyendo nuestra sociedad, las universidades han perdido el rumbo para poder inculcar el poder académico, investigativo y ético, y los ha reemplazado por el poder de vivir a costa de la universidad, por los intereses mezquinos de la orfandad intelectual de nuestros profesionales formadores (o deformadores) de futuras juventudes.
Ninguna Universidad Pública puede afirmar entonces, que su acceso o vivencia en su recinto huele a acreditación. Existe mucha excrecencia académica (En el sentido de prominencia anormal, según diccionario), excoriaciones intelectuales que por más que se intente la exclusión del recinto universitario, la estabilidad morbosa laboral nos detiene y la pesadez antagónica ante el conocimiento, se va enquistando con expansión y contagio.
Muchos de nosotros vivimos en estas torpezas, ignorancias y mediocridades, pero seguimos considerándonos la esencia de la intelectualidad, “los catedráticos” del nuevo siglo, como sucede en casi todas las universidades del país. Pero no crean que nuestra Universidad Decana de América esté excluida de estos menesteres. Actualmente, se ve envuelta en incorregibles actitudes de mediocridad política y académica. El Dr. Manuel Burga, ex Rector de la UNMSM, en la publicación de un artículo, nos comenta que: “El Dr. Pedro Wong, Decano de la facultad de San Fernando, en una ceremonia del centro de Estudiantes, al tratar de justificar el sacrificio de perros en sus experimentos, afirmó, con la seriedad académica del caso, que esto ha ocurrido siempre en la historia: Entonces sentenció, así como “…Los dinosaurios se comían a los seres humanos ¡Y nadie decía nada!” Una gigantesca torpeza académica y cultural, que conlleva a reflexionar y admirarse por la débil y deteriorada cultura que muchos de nosotros evocamos, dejando en la universidad un aroma de chingana. El hombre tuvo su aparición mucho tiempo después de los dinosaurios aún cuando ya eran fósiles. Termina el Dr. Burga comentando que: “Por un error de esta magnitud, además, en una buena universidad latinoamericana, una autoridad perdería su cargo y hasta su condición de docente, pero actualmente, estas torpezas académicas no son raras en San Marcos” ¿Estas torpezas, serán raras en la UNDAC? Claro que no ¿Y si nos botasen por ello? La UNDAC se quedaría despoblada y sin autoridades, pues sería lo mejor para la sociedad pasqueña.
Será muy difícil querer voltear esta pesada página, donde no encontramos espacio para modificar, enmendar o prevenir errores. Pues es de urgencia el fortalecimiento del Currículo. Convertirnos en auténticos movilizadores y seguidores del aprendizaje de nuestros alumnos para aventurarnos efectivamente a retomar (Lo vuelvo a exigir) un auténtico “Programa de Estudios Generales” como preámbulo a la profesionalización de nuestros estudiantes. El Dr. Burga afirma, que son pocas las universidades que conservan estos estudios generales como un salvoconducto para seguir la carrera profesional, mientras que otras los han desaparecido.
Pues, si somos conscientes de que es necesario fortalecer el aprendizaje del alumno, empecemos a formular en alguna facultad estas modalidades de estudios que han sido perdidas, por el solo hecho de estar a la par con el avance vertiginoso del conocimiento, y por imprudencia, improvisaciones, sin análisis y reflexión, borramos y saltamos al profesionalismo para no perder tiempo; sin embargo perdemos calidad. De allí las torpezas culturales, las ego-adicciones grotescas, los exabruptos capacidades y desempeños de nuestros profesionales en los exigentes escenarios laborales.
Estos amplios debate de reformulación académica, exigen autoridades comprometidas con el cambio. Pero creo que, aun no estamos preparados. La UNDAC se debate más bien, en un abusivo compadrazgo para unificar una trilogía de benditos gobernadores institucionales, como barcos sin timón y sin brújula, para estafar a la comunidad universitaria y al pueblo de Pasco, por no tener la decencia y la obligación ética de presentar un proyecto de vida institucional para salir de la crisis que nos agobia. Nos vemos envueltos en una incertidumbre con coloquios escondidos frente al destino institucional. El silencio de la estupidez, cómplice de la impunidad que deshonra a la institución, se escucha, se siente, se saborea también, porque el silencio es un salvoconducto para participar en la distribución de la torta institucional. Porque estos actos llenos de controversia y silencio vergonzoso para elegir autoridades, distinguen la comunidad universitaria en aquellos que están por el bienestar institucional, de aquellos que están con la corruptela y la barbarie que saborean. Esto ya fue demostrado desde el año 2004, cuando embistieron la institucionalidad y la gobernabilidad Carrionina. Ahora es la oportunidad para ellos, convertida en oportunismo, para poder desdeñar acciones reñidas por la ética y la moral enquistadas en la justicia negra que las oculta.
Qué débil es nuestro cuadro en liderazgo para gobernar nuestra institución. Nos encontramos con la escasez de líderes capaces de asumir con firmeza ética nuevas direccionalidades de desarrollo en base a los mínimos estándares de calidad. Y es que, seguramente, algunos candidatos menesterosos al gobierno de la UNDAC, creyentes que sus fechorías no son visibles o que sus gestiones son del alto beneficio institucional, DESEAN REPETIR EL PLATO, con el aval de sus clanes, seguidores, cómplices de la corruptela que dirigen la campaña para enmascarar de una vez por todas, la cleptomanía de su vivencia institucional.
DE ESTA MANERA EL 05 DE OCTUBRE RECIBIMOS UNA VEZ MÁS EL ANIVERSARIO DE LA INMOLACIÓN DE “DANIEL ALCIDES CARRIÓN”, luz, sendero y ejemplo para una institución indiferente a la CALIDAD DE SUS FUNCIONES y soberbia por su facilismo y oportunismo de PODER.
¡QUE DIOS NOS ENCUENTRE CONFESADOS!
SIN EMBARGO NO PUEDO NEGAR DEDICARLES “UN FELIZ ANIVERSARIO”A TODOS MIS COLEGAS
